Vivir en Bolivia
Kaixo!!! Me llamo Amaia, vivo en Aranguren y me he animado participar en el blog para hablaros de mi experiencia viviendo en Bolivia, donde estuve de cooperante seis meses. Os iré contando poco a poco todo lo que me parece puede ser interesante y enriquecedor sobre su cultura y formas de vida llenas de contrastes, ya que sigue siendo uno de los países más desconocidos de Sudamérica…
El año después de terminar la carrera, después de darle vueltas y tras aceptar la invitación por parte de mi amiga Itzi, el 20 de junio de 2006 ponía los pies en la ciudad de Cochabamba, la capital de un departamento en el centro del país que sigue conservando la esencia andina. Mi amiga colaboraba desde hacía seis meses en un proyecto creado por una prima misionera de su ama hacía más de treinta años, y al que ella se había incorporado. Estudiaban casos de gente sin recursos que no podían pagarse los gastos sanitarios y les ayudaban con medicinas, ingresos, operaciones… o incluso con comida cuando era necesario. La Hermana Adelina, como se llama esta monjita incansable (y de la que por supuesto también tengo mil historias) tenía un piso para voluntarios en el que me ofrecieron quedarme.

La ciudad de Cochabamba
Un par de semanas antes de marcharme, Itzi me dijo por teléfono que necesitaban a alguien para dar clases de informática en la cárcel y que el proyecto era muy bonito. Todavía desde aquí, con una mezcla de emoción y miedo, le dije que sí. Diez horas después de pisar tierra y todavía acostumbrándome a estar a dos mil quinientos metros de altura, entré al penal San Sebastián de mujeres. Nos recibieron las policías (vestidas de verde con botas altas negras y gorra) y después de cachearnos (lo que hicieron cada vez que yo entraba en los siguientes seis meses) nos abrieron una puerta que daba paso al patio y en el que un montón de mujeres hacían una vida aparentemente normal. Algunas lavaban en las pilas, otras tomaban refrescos en las mesas de coca-cola situadas en la mitad del patio, algunas cocinaban, y otras se comunicaban con sus familias desde las cabinas que daban color a la entrada. Ensimismada con todo aquel ajetreo tan ajeno a lo que en mi cabeza representaba una cárcel, volví en sí cuando oí sorprendida que desde un micrófono una de las señoras anunciaba: “Ha llegado la profesora de computación” a la vez que recitaba el nombre de todas las mujeres que debían presentarse en la sala a pasar clase. Al poco tiempo me dijeron que mis clases les descontaban horas de estancia en el penal, y en plena crisis con lo que desde aquí entendemos por “cooperación” pensé que, aunque sólo fuera con eso, habría participado en algo que merecía la pena. A las mujeres de mi clase no les costó mucho cogerme confianza, y en la segunda clase agradecían que yo fuera nueva y les sacara de su monotonía contándoles cosas sobre mi. Ellas también me contaron. La mayoría eran campesinas y estaban encarceladas por fabricación y/o transporte de cocaína. Me resultó difícil adaptar mi imagen de un traficante al de aquellas mujeres con falda de tablas por encima de la rodilla y largas trenzas. Poco a poco me fui enterando de más cosas. La zona del Chapare, situada a sólo unas tres horas de Cochabamba, es una zona tropical, ideal para el cultivo de la hoja de coca. Para todas ellas era un negocio irrechazable. La respuesta al por qué lo hacían era fácil: querían alimentar a sus hijos. Se arriesgaban a ir a la cárcel y pagarse allí todos los gastos (que el Estado no puede pagar), pero ninguna dudaba en volver a hacerlo al salir. Me entusiasmó la fuerza de aquellas mujeres, y cuando me reuní con el coordinador de todos los programas de la cárcel, y me pidió su ayuda, le dije que podía contar conmigo para todo. Así, casi por casualidad, me encontré haciendo jornada completa en la ONG “Ayni Ruway”, que significa “trabajando en equipo” en quechua, el idioma local. Era una ONG dedicada a prestar ayuda a las personas en prisión y a sus familias, y que les ayudaba con el primer empujón al salir de los penales dándoles trabajo y formación durante seis meses. Mi nuevo “jefe”, Orlando, me encargó la formación de las educadoras de la guardería. Todas habían salido de la cárcel hacia aproximadamente un año, y a él le interesaba mucho que aprendieran conocimientos básicos sobre los niños. Entusiasmado él también con mis ganas de hacer cosas, me ayudó a hacerme un hueco entre los profesionales, y al poco tiempo, pasaba allí tanto tiempo como ellos. Organizamos talleres con mujeres, con mamás de los niños de la guardería y hasta con las policías de la cárcel. Y durante mis últimas semanas en la ciudad, organizamos también un taller con adolescentes que vivían en el penal. Es imposible de imaginar desde nuestra perspectiva, pero allí los niños viven en la cárcel con sus madres, porque muchas veces no tienen otro sitio a donde ir. A veces, ves incluso a familias completas en cárceles de hombres, porque toda la familia tiene que trasladarse con él. Duermen todos juntos en las mismas camas, comparten su poco espacio… y los niños salen durante el día para ir al colegio, aunque tienen que estar dentro para las seis y ya no pueden salir más. Imaginaros este plan teniendo dieciséis o diecisiete años… Fue un trabajo duro, pero muy gratificante.
Aquí me teneis con los niños de la guardería de la carcel.
Visité la cárcel prácticamente todos los días de los meses que viví en Bolivia, y nunca dejó de alucinarme cómo vivían allí. Pero sobretodo, nunca dejé de sentirme culpable cada vez que salía por la puerta y las dejaba a ellas allí, sin hacer nada, sólo esperando a que pasara el tiempo… tenía la sensación de que al irme las dejaba un poquito más solas.
Hurrengora arte!
otsaila 01 2008 05:07 pm | Sailkatugabeak
Izas on 02 ots 2008 at 17:21 #
Aupa Amaia!
Gehiago irakurtzeko gogoekin geratu naiz (eta hori asko idatzi duzula jakinda, e!)
Zugaz berba egin behar dut laster, hau denari buruz, gabonzarretan komentatu nizun bezala, bale?
Muxu handi bat zuretzako eta Ibiltari guztientzako ere!
Amaia on 04 ots 2008 at 17:22 #
Kaixo Izas!!!
Eskerrik asko erantzuteagatik!!! Nahi duzunean hitz egingo dugu, nik oraindik sentitzen dut Boliviari buruz hitz egiteko beharra!!!!
Muxus!!
Edgar on 17 mar 2008 at 15:01 #
Bueno bueno bueno, te iba a avisar que me he encontrado con este blog a traves del blog de ikusuki, para que pudieses escribir aqui tu viaje, y te encuentro dentro jeje.
Mira que no avisarme……
A ver si te veo cuando vuelva a Bilbo.
Ciao!!!!
Amaia on 23 mar 2008 at 19:26 #
Aupi Edgar!!
Q cosas tiene la red, eh?? Pues ya me alegro de que “Ibili munduan” se lea mucho mas alla de Enkarterri….lo que no entiendo es tu conexion con Ikusuki, ya me contaras…
Lo de la quedada esta hecho!!! Avisame cuando llegues!!
Muxus!!!
Ilsen Yaquelin on 10 api 2008 at 16:51 #
Hola:
Me alegrado conocer tu experiencia en Bolivia y aún más saber que habeis participado en la realidad Carcelaría.
Yó fuí voluntarría en la Cárcel de Tarija-Bolivia (Morros Blancos).
Ser voluntaría en la Cárcel, es una experiencia muy engrandecedora. Se vive y siente lo que nos hace ajenos.
Decirte que lo importante de estas experiencias es el haber ESTADO.
lOS CHICOS Y LAS CHICAS DE LA CARCEL, solo nos necesitan compartiendo con ellos. El simple hecho de nuestro paso por allá a marcado una diferencia en sus vidas.
Chau.
Sinnombre on 19 api 2008 at 17:25 #
Viva Bolivia!
Amaia on 21 api 2008 at 14:34 #
Hola Ilsen,
Gracias por tu comentario. Yo no visité Tarija pero lo haré algún día, soy una enamorada de la chacarera!!! Fijate que en nuestra despedida de Cochabamba nos organizaron una fiesta y nos enseñaron a bailarla!!
Mucho animo tambien para ti, aunque no se muy bien como llegaste a la página ni desde donde escribes, se que entiendes como es dejar de ser voluntaria alla y agradezco tus palabras. Me hicieron mucha ilusion.
Un saludo!! Chau!!!!
Amaia
ariel on 12 aza 2008 at 18:09 #
hola. una presentacion simple la mia, leyendo lo q escribiste sinceramente me llagaste al corazon, aun siendo hijo de padre bolivianos y haber nacido serca de bolivia… nunca me detube a pensar en las cosas q uno debe pasar por ser de una origen diferene o de una formacion diferente a los demas paises.. hoy en dia vivie ne buenos aires, argentina… yo naci y me crie en jujuy… pero este pais.. es muy diferente a lo q yo siento… aqui te mira.. como si fueras la plebe… te menos precian y te denigran… aqui tenes q vivir y soportar eso solo por tener la piel mas oscura y ser un mas humilde… perdon me fui de contecto.. agradesco q me hayas echo notar una etapa de mis congeneres bolivianos q yo sinceramente desconocia… mi apoyo para tus futuras causas… gracias
peru on 10 ots 2009 at 20:00 #
Hola Amaya.En Zalla haces tambien un buen trabajo sigue así.No cambies.Agur.
gabriela flores on 07 mar 2009 at 18:45 #
hola un gusto, que alegria tu experiencia de vida, me gustaria saber si eseas volver a bolivia para misionar, yo soy de argentina pero amo bolivia y toda su cultura andina, su gente es tan bella y calida, me gustaria saber si deseas volver, podriamos misionar por los lugares mas carenciados y ayudarlos,
saludos
besos
gabriela
Fernando on 02 urr 2009 at 18:53 #
Hola Amaia. He entrado en tu página por casualidad, poniendo en el buscador “vivir en Bolivia”, ya que estoy jubilado y me interesaría saber cómo están los precios por ahí,(alquiler de una vivienda, medicinas, alimentación, luz, etc) dado que me gustaría conocer ese país, y mi paga no da para mucho.
Me descubro ante tí por tu espíritu de entrega y generosidad con el que has ido a ese país hermano, y por lo bien que has sabido transmitirme tus vivencias con una gente sencila y buena que vive en las cárceles con sus hijos porque tienen que traficar para comer, quizá desconociendo la gran diferencia que existe entre la cocaína y la hoja de coca, planta que forma parte de sus vidas y de su cultura, y que es prácticamente inocua, comparándola con los efectos del producto de laboratorio.
Ya sabes, si puedes orientarme en eso, te lo agradecería, y si llegase a ir , tal vez podría dar clases gratis, ya que soy maestro.
Recibe un cordial saludo
Fernando
Fernando on 02 urr 2009 at 18:55 #
Por si no te llelga mi direccíon electrónica, es la siguiente:
fernandodiezcortina@yahoo.es
Pamela on 25 urr 2009 at 16:00 #
Asko gustatu zait!
ni naiz Bolibiarra eta zure esperentzia oso polita da.
Amaia on 07 aza 2009 at 13:06 #
Hola a todos,
Todavia me sorprende, que despues del tiempo que ha pasado que escribi en el blog, cuando de vez en cuando me animo a entrar en la pagina a ver si algo nuevo, siga encontrando comentarios tan bonitos y especiales.
Me parece tambien curioso que todos alabeis la tarea que hacemos quienes nos animamos a ir a “cooperar”, y que se crea desde fuera que yo aporte mucho al pais y a su gente. Y resulta que para mi, es justo al reves. Yo soy la que volvi con la mochila repleta de experiencias, la que volvio cambiada y puede reconocer perfectamente a la Amaia de antes y de despues de visitar un pais con tanta fuerza. Soy yo la que le debo la hospitalidad, el cariño, la acogida y el buen trato de todas las personas con las que tuve la suerte de coincidir. Y fui yo, como europea privilegiada, la que me pude permitir el lujo de recorrerla y explorarla, de descubrir como se pueden encontrar tanta diversidad en un pais de su tamaño y como se puedes de repente ver claro delante de tus ojos, lo que realmente importa.
Volvere a Bolivia sin ninguna duda, algun dia, y creo que sera un momento bien especial, porque confio en encontrarme con una Bolivia mucho mas despierta y consciente de si misma y de su valía. Bolivia esta despertando, y yo espero verla con una nueva cara.
A los que os planteais ir a conocerla, no hay duda posible, lo merece! Para nosotros vivir alli no resulta dificil, y yo senti desde el dia que llegue que contaban conmigo para lo que yo quisiera y pudiera. Con mentalidad abierta y entendiendo que esta vez vamos como invitados y que no tenemos la verdad absoluta ni sabemos mas que nadie, todo ira bien.
Se me quedaron mil historias en el camino, que espero seguir contando algun día, porque recordar es revivir y para mi revivir Bolivia es revivir un descubrimiento personal y profesional.
Un saludo y gracias por los comentarios!!!
Renato on 07 mar 2010 at 11:06 #
Hola Amaia,
las casualidades de la vida son como son…
me gustaría escribir en vuestro idioma, aunque si vos hubieras optado por ello, no habría podido participar…
llovió mucho desde que estuve por primera vez en Bolivia, y jamás pensé que iba a engancharme tanto.
La cita que remarco, me dificulta retener las lagrimas:
“Pero sobretodo, nunca dejé de sentirme culpable cada vez que salía por la puerta y las dejaba a ellas allí, sin hacer nada, sólo esperando a que pasara el tiempo… tenía la sensación de que al irme las dejaba un poquito más solas.”
te dedico el sapo cancionero
un gran abrazo
Renato
Maria Alejandra on 24 mar 2010 at 17:43 #
Es una suerte haber podido tener aquella experiencia que la cuentas con tantas ganas y agradecerte por haber encontrado en mi pais una calma… es que Bolivia es asi es un país que sufre la pobreza, que no tiene varias cosas pero lo que si tiene es Corazón…